domingo, 23 de agosto de 2009

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Podría decirlo mil veces en el silencio de esta agonía. Podría gritarlo y dejar caer las palabras entre mis manos vacías. Pero jamás, jamás lo entenderías. Podría rasgar mi cuerpo y con mi sangre, escribir en el mismo cielo pero no lo leerías. Podría llorar y con cada lágrima una suplica, con cada gemido una canción. Podría ahogarme entre su fluir pero jamás, jamás lo entenderías. Podría gritar mil veces tu nombre, decir mil veces lo que siento, pensar mil veces que te quiero, y odiar, odiar eternamente este sufrimiento. Sentir mil veces tu marcha, llorar mil veces esta perdida, maldecir mil veces no tenerte, y odiar, odiar no poder odiarte. Odiar no poder hablar, odiar el silencio que me atrapa, odiar el sentimiento que me mata, esta duda que me hace muda, esta duda que me diferencia que me marca... Que me aleja de ti, y no me deja, no me deja. Porque quererte es demasiado para mi, porque amar fue la palabra que me hizo odiar, porque de nada sirven los arañazos de este cuerpo, de nada sirven estas cicatrices de silencio, de nada sirven estas palabras que te escribo, de nada sirven los versos que vomito. Porque de nada sirven... porque de nada sirvo si no estás... si no sabes... si no hablo... de nada sirve amarte.

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