martes, 8 de diciembre de 2009

/U


A veces camino por una calle oscura, 
se que no tiene final y estoy resignado 
no puedo aguantar, el silencio tortura 
pero el dolor es mi único fiel aliado. 
Tras esa rajada y podrida carcasa dura 
tras esos ojos que solo están tatuados 
el miedo en el hueco con fondo retumba 
amarrando el ultimo aliento atrapado. 
Por qué habré fabricado mi propia tumba, 
no estoy muerto y debería estarlo, 
un pequeño esbozo que en la penumbra 
agarra mi cuerpo y se desiste a dejarlo. 
Gimo por una luz que apenas alumbra 
lloro por todas las cosas que he olvidado 
pues quizás se desprenda mi inútil locura 
y con aguardada agonía sea enterrado. 
Por favor, no mandes mis recuerdos al pasado 
no me destruyas cuando me obligaste a quererte 
quizás de manera rancia me hayas cristalizado 
y tus lagrimas punzantes sean frías pero existentes. 

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